Una nueva técnica transforma los pequeñísimos temblores generados por el bullicio y ajetreo de la vida diaria en la ciudad en una herramienta para sondear el subsuelo de la Tierra.

Este singular método desarrollado por el equipo de Nori Nakata, de la Universidad de Stanford en California, Estados Unidos, tiene similitudes con las técnicas que rastrean las ondas sísmicas naturales para inferir las propiedades del subsuelo por el que cruzan. Sin embargo, en vez de ondas sísmicas convencionales, se vale de pequeñísimos temblores en el suelo generados por la circulación de coches y camiones en las autopistas, las actividades dentro de hogares y locales comerciales, los peatones cruzando la calle e incluso aviones volando por encima.

Con la nueva técnica, el equipo de Nakata ha creado mapas detallados del subsuelo de la ciudad portuaria californiana de Long Beach.

Estos mapas suponen la primera demostración exitosa de una técnica de observación de la Tierra que los científicos han estado intentando desarrollar durante más de 15 años.

Los mapas del subsuelo fueron creados aplicando una nueva técnica de procesamiento de señales.

El filtro que Nakata desarrolló y que después ha refinado con ayuda de sus colegas de la Universidad de Stanford representa una nueva forma de procesar el ruido ambiental sobre la base de comparar cada observación con todas las demás, lo que fortalece la señal reduciendo al mismo tiempo el ruido.

Usando su filtro, el equipo ha conseguido crear mapas que han revelado detalles sobre el subsuelo de Long Beach hasta una profundidad de más de media milla (1,1 kilómetros). Los nuevos mapas confeccionados mediante esta técnica fueron comparables, y en algunos casos mejores, que las técnicas actuales de toma de imágenes.

 

Fuente de la noticia: Noticias de la Ciéncia

Más información del tema: Body wave extraction and tomography at Long Beach, California, with ambient-noise interferometry

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